Lunes, 05 de octubre
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La experiencia de un argentino en el único país de Sudamérica que no festeja la Navidad: “Es una juntada entre amigos”

Gustavo Cisnero tiene 31 años y nació en Yerba Buena, Tucumán.

Emigró en 2021 al país de la región que celebra cada 25 de diciembre el “día de la familia” y cuenta cómo le transmite a su hijo de un año y medio el espíritu navideño argentino, a pesar de las costumbres diferentes.


A nivel mundial, la llegada de diciembre no solo está asociada con el último mes del año, sino también con la celebración de la Navidad. Lo curioso es que así como hay cinco países en el mundo donde está prohibido este festejo, y quienes incumplen pueden ser encarcelados o condenados a la pena de muerte, hay un país en Sudamérica que lo eliminó de su calendario oficial hace más de 100 años.


n 1919, ese país se proclamó laico y decidió reemplazar esa fecha por el “Día de la Familia”, reflejando un esfuerzo deliberado por separar al Estado de cualquier influencia religiosa. Ese cambio, además, incluyó al Día de Reyes y la Semana Santa, que pasaron a llamarse “Día de los Niños” y “Semana de Turismo”, respectivamente. Sus autoridades argumentan que la eliminación de símbolos religiosos en instituciones públicas y celebraciones oficiales buscan reflejar “una sociedad más plural y libre de imposiciones religiosas”.


A ese país, que limita con la Argentina, se mudó definitivamente en 2021 el tucumano Gustavo Cisnero, de 31 años. Oriundo de la localidad de Yerba Buena, al oeste de la capital de Tucumán, emigró a Punta del Este, Uruguay, junto a su mujer. Hoy ya tienen un hijo de un año y medio.
En Tucumán, Gustavo creció entre dos mundos: los casinos y la gastronomía. Su familia es propietaria de salones de juegos de azar y restaurantes, un negocio donde él aprendió a moverse entre las máquinas tragamonedas y las cocinas humeantes. Pero desde que cruzó el Río de la Plata decidió abrirse camino por su cuenta y apostó por la elaboración de empanadas.

Así nació “Empanadas Calentitas”, que ya cuenta con tres locales y ofrece un menú con 18 sabores. Entre las que se destaca la empanada de chivito, una fusión innovadora que combina los ingredientes del tradicional chivito uruguayo con la clásica empanada tucumana. “Se convirtió en un éxito instantáneo. Carne, queso, jamón, huevo, tomate y una salsa especial dentro de una masa dorada. Una bomba de sabor que nadie había imaginado. El que la prueba, vuelve”, contó Gustavo sobre esa exquisitez gourmet.

En esta época del año, donde el sol pega fuerte, las playas se llenan de turistas y los restaurantes trabajan a todo vapor, sus locales se distinguen por el espíritu navideño; en contraste con otros comercios que apenas exhiben alguna guirnalda, adorno o luces.


“No hay tanta parafernalia, ni tanto despliegue. Se arma el arbolito, sí, pero en muchas casas es apenas un gesto decorativo”, describió Gustavo sobre la atmósfera más laica y discreta que se vive allá. “Acá no todos le dan misma importancia que nosotros. En Argentina, hasta en la casa más humilde hay un arbolito con luces. En Uruguay, muchos amigos no arman nada. Eso me sorprendió”, comparó Gustavo.


En nuestro país, la Navidad es un espectáculo que empieza palpitarse desde el 8 diciembre, cuando las casas, las calles, los edificios públicos y los shoppings se visten de verde, rojo y dorado y el espíritu festivo se apodera de cada rincón. El 24 de diciembre es sagrado: las familias enteras se juntan a esperar las doce, cuando Papá Noel llega con los regalos y la noche estalla de fuegos artificiales.


“Allá en Tucumán, la Navidad es una fiesta grande, multitudinaria. Viene toda la familia, los tíos, los primos, los novios, la mesa se estira hasta el fondo del patio. Acá, en Uruguay, todo es más tranquilo. Se celebra, pero más relajado, con menos ruido”, detalló.


A pesar de la distancia de su provincia y de las diferencias culturales, Gustavo y su familia no renuncian a la esencia argentina. Esta Noche Buena, el departamento de su padre en Punta del Este se convertirá en un pequeño rincón tucumano: el arbolito brillará en un recoveco, el aroma de las comidas tradicionales invadirá el ambiente y las risas de los hermanos, que ya confirmaron su presencia, harán que, por unas horas, el mar uruguayo se sienta tan cercano como los cerros de Tucumán.


A pesar de que el hijo de Gustavo es uruguayo, trata de transmitirle la misma magia navideña que él vivió de chico en Yerba Buena: “Preparamos el árbol y esperamos que Papá Noel traiga los regalos para abrirlos a la medianoche. Queremos que viva la misma ilusión. Aunque estemos en otro país, la costumbre no se pierde”.

Patagonia Al Mundo

Fuente: https://www.infobae.com/sociedad/2024/12/24/la-experiencia-de-un-argentino-en-el-unico-pais-de-sudamerica-que-no-festeja-la-navidad-es-una-juntada-entre-amigos/
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