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En este sentido, un amplio operativo desplegado por la Policía de Santa Cruz permitió rescatar a una joven que permanecía secuestrada por su expareja en una vivienda de la calle Tres Lagos, en Río Gallegos.

 

Por este motivo, la investigación a cargo de la División de Investigaciones (DDI) y la Comisaría de la Mujer y la Familia —con intervención del Juzgado de Instrucción N.º 2— se aceleró luego de que la víctima lograra huir corriendo por las inmediaciones del natatorio municipal. El escape desbarató un calvario de entre seis y siete meses donde la agresora, identificada como K. Romero, la mantenía aislada de su entorno familiar tras arrebatarle el teléfono celular, sus redes sociales y el acceso a sus cuentas bancarias.

 

A raíz de esto, los familiares de la sobreviviente rompieron el silencio y denunciaron que la joven sufrió torturas físicas extremas que incluyeron ataduras con alambre de púas, golpes con martillos y destornilladores —elementos secuestrados por los peritos en la escena—, además de un antecedente previo por quemaduras de segundo grado causadas con una plancha. En el lugar, la Policía efectivizó la aprehensión de Romero.

 

Asimismo, el entorno de la víctima advirtió que la acusada se valía de diagnósticos psiquiátricos y denuncias falsas para frenar las presentaciones judiciales anteriores e invertir las medidas de restricción. Ante este escenario, la familia reclamó que la Justicia resuelva mantener a Romero en prisión preventiva para garantizar la seguridad de la joven y evitar la impunidad en la causa.

 

 

Autor: admin