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En su respuesta, Delgado negó haber dado órdenes para que personal municipal no interviniera y sostuvo que una secretaria de Gobierno no tiene facultades para ordenar allanamientos ni impedir procedimientos policiales. Sin embargo, esas facultades nunca le fueron atribuidas.

Además, utilizó fuertes descalificaciones. Habló de “ridículas ensobradas”, utilizó la expresión “burro” y cerró refiriéndose a quienes realizaron la cobertura como “tres p… con micrófono”.

El operativo fue llevado adelante por la División Trata de Personas Sur, junto a distintas áreas de la Policía de Santa Cruz. También intervinieron organismos provinciales y personal de Niñez ante la presencia de los 65 menores.

En este contexto, un allanamiento y una clausura son procedimientos diferentes. El planteo estuvo centrado en qué ocurrió con la intervención municipal y por qué no se concretó la clausura del establecimiento.

La información difundida apuntó a la ausencia de Comercio y Bromatología, al retiro de personal de Tránsito y a la falta de intervención municipal para clausurar el lugar.

Finalmente, Delgado negó haber impartido las órdenes que se le atribuyen. Esa es su versión. Sin embargo, continúan pendientes dos puntos centrales: qué ocurrió con las áreas municipales aquella madrugada y por qué no se concretó la clausura del establecimiento.

Autor: admin