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La resolución judicial se concretó luego de un acuerdo entre el Ministerio Público Fiscal, representado por el fiscal Nicolás Vasiliev, la querella particular y la defensa del imputado. El condenado admitió los hechos por los que había sido acusado y aceptó la pena de 12 años de prisión, evitando así la realización del juicio por jurados que estaba previsto.

De acuerdo con la investigación, los abusos se produjeron de manera reiterada entre abril de 2015 y agosto de 2020, en viviendas de dos localidades de la zona cordillerana. El hombre aprovechó el vínculo familiar y la convivencia con las víctimas, debido a que era pareja de la madre de las niñas y se encontraba a cargo de su cuidado.

El testimonio de las víctimas fue fundamental

La Justicia calificó los hechos como abuso sexual triplemente agravado por acceso carnal, por la condición del acusado como encargado de la guarda y por haber sido cometidos contra menores de 18 años, aprovechando la situación de convivencia.

Durante el proceso judicial se priorizó la protección de las niñas y su derecho a ser escuchadas, procurando evitar que atravesaran nuevas situaciones de revictimización. En este contexto, una de las víctimas manifestó su conformidad con el avance de la causa y expresó que su objetivo era evitar que otros niños sufrieran situaciones similares.

“Para que ningún otro nene sea abusado sexualmente por un adulto”, sostuvo la menor al referirse a la importancia de haber denunciado los hechos.

La madre destacó la condena, aunque consideró insuficiente la pena

Tras conocerse la resolución, la madre de las víctimas expresó que, si bien los 12 años de prisión no alcanzan a dimensionar el daño causado, la sentencia representa un paso importante en el proceso de reparación para sus hijas.

“Hoy puedo ir a ver a mis hijas a los ojos y decirles: ‘Hijas, se logró, se hizo justicia porque yo las escuché, y ustedes se hicieron escuchar’”, manifestó la mujer, quien también destacó la valentía de las niñas al relatar lo ocurrido.

Asimismo, señaló que las consecuencias emocionales de los abusos continúan presentes y remarcó la importancia del acompañamiento familiar y profesional durante todo el proceso judicial.

Protección de la identidad de las víctimas

Desde el ámbito judicial se resolvió preservar los datos personales del condenado y las referencias geográficas específicas para evitar cualquier posibilidad de identificación de las niñas, conforme a la legislación vigente sobre protección integral de los derechos de niños, niñas y adolescentes.

El caso pone de manifiesto la importancia de escuchar a las víctimas, garantizar su protección y facilitar el acceso a la Justicia frente a situaciones de abuso sexual infantil.

 

Autor: admin

Fuente: ADNSUR