Bersanelli seguirá como subrogante y la Cámara Criminal continuará sin un juez titular
Luego del bochorno de la oposición y el oficialismo en la Cámara de Diputados, quedaron expuestas la irresponsabilidad, la arbitrariedad política, el atropello institucional y el desprecio por las instituciones.
En este escenario, el doctor Marcelo Bersanelli, titular del Juzgado Provincial de Primera Instancia N.º 1 en lo Civil, Comercial, Laboral y de Minería de Río Gallegos, continuará desempeñándose como juez subrogante de la Cámara en lo Criminal, tras el rechazo del pliego de Carlos Alberto Albarracín.
En este contexto, una subrogancia permite cubrir temporalmente el lugar de un juez titular ante una vacante, licencia, recusación u otro impedimento. Se trata de una solución provisoria para que el tribunal pueda seguir funcionando, pero no reemplaza la designación definitiva de un magistrado.
Bersanelli, por lo tanto, no deja su cargo habitual para incorporarse exclusivamente a la Cámara Criminal. Por el contrario, deberá dividir su tiempo entre las causas que ya tiene a su cargo y los juicios en los que deba intervenir como subrogante.
En este sentido, no puede afirmarse sin un cronograma oficial que dejará su juzgado durante uno o dos días determinados. Sin embargo, cada jornada destinada a integrar la Cámara obliga a reorganizar audiencias, resoluciones y expedientes correspondientes a su función titular.
UNA SOBRECARGA QUE PUEDE DEMORAR LAS CAUSAS
La Cámara en lo Criminal necesita contar con tres jueces para integrar el tribunal y realizar los juicios. Al no haberse aprobado el pliego de Albarracín, uno de esos lugares continuará cubierto provisoriamente por Bersanelli.
En este marco, la acumulación de funciones puede producir demoras en la fijación de debates, el dictado de sentencias y el tratamiento de otras causas. También obliga a coordinar las agendas de magistrados que ya tienen responsabilidades en sus respectivos juzgados.
La subrogancia garantiza una continuidad mínima del servicio de Justicia. Sin embargo, cuando se extiende en el tiempo puede convertirse en una respuesta insuficiente: el juez subrogante debe atender dos cargas de trabajo y la Cámara continúa sin completar su integración titular.
TRECE DIPUTADOS RECHAZARON EL PLIEGO
Por su parte, Carlos Alberto Albarracín, juez de Instrucción Penal y Juvenil de El Calafate, había obtenido el primer lugar en el Concurso N.º 106. El gobernador Claudio Vidal envió su pliego a la Legislatura para que fuera designado en la Cámara en lo Criminal de Río Gallegos.
Sin embargo, trece diputados votaron contra la propuesta y no brindaron durante la sesión fundamentos públicos relacionados con la idoneidad, los antecedentes o el desempeño profesional del candidato.
En este contexto, el rechazo dejó a la Cámara sin completar su integración y obligó a mantener una solución provisoria. La consecuencia no recae solamente sobre el Gobierno, que sufrió una fuerte derrota legislativa, sino también sobre el funcionamiento de la Justicia.
Finalmente, Bersanelli deberá continuar distribuyendo su tiempo entre su juzgado y la Cámara Criminal. La falta de un tercer juez titular puede afectar el ritmo de los debates, las sentencias y las causas acumuladas, con consecuencias directas para imputados, víctimas y familiares que esperan una respuesta judicial.
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