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Después de ocho o nueve años de gestiones, reuniones y proyectos que no avanzaban, Romina Mollo finalmente pudo encender por primera vez una hornalla de su casa con gas natural. La conexión fue realizada por Distrigas, como parte de las obras de extensión de la red que lleva el servicio a las familias del barrio.

“Estoy muy contenta, muy feliz”, expresó la vecina, quien reconoció que durante mucho tiempo dejó de creer que la obra pudiera concretarse. “Yo hasta que no vi los caños no creía. Cuando vi que los llevaron dije: ‘guau, es verdad’”, relató.

Del envasado al gas natural

Para Romina y su familia, la llegada del gas representa un cambio significativo, especialmente frente a los largos y rigurosos inviernos de Río Gallegos. Hasta ahora, utilizaban principalmente artefactos eléctricos para calefaccionar la vivienda y también dependían del gas envasado.

“Nosotros siempre estábamos con envasado. Ahora vamos a estar bien”, señaló. Además, explicó que contar con gas natural les permitirá afrontar de otra manera los cortes de energía eléctrica, ya que la calefacción del hogar dejará de depender exclusivamente de la electricidad.

La vecina también destacó el impacto que tendrá el nuevo servicio para su hijo pequeño, quien suele sufrir resfríos y tos durante el invierno. “Ahora el papá está tranquilo, anda por todos lados, acá adentro”, contó.

La visita de Claudio Vidal

La jornada tuvo además un significado especial para Romina por la presencia del gobernador Claudio Vidal en su vivienda, ubicada en la manzana 60, lote 21. La conexión domiciliaria se convirtió así en una oportunidad para compartir con las autoridades el resultado de una obra esperada durante años.

“No pensé que iba a venir el gobernador”, reconoció la vecina, quien valoró especialmente el acompañamiento durante el momento en que se concretó la conexión.

“El Estado sí. Por lo menos acá cumplió con lo que había dicho”, sostuvo.

Una obra que continúa

La llegada del gas a la vivienda de Romina forma parte de una obra de ampliación de la red que busca alcanzar a más familias del barrio Julieta Nueva Esperanza. En ese sentido, la vecina expresó su deseo de que quienes todavía esperan puedan acceder próximamente al servicio.

“Sé que hay muchas familias que todavía tienen que poner su servicio y espero que puedan todos poner su servicio. Es necesario”, afirmó.

De esta manera, la conexión domiciliaria representa mucho más que una obra de infraestructura: significa calefacción, tranquilidad y mejores condiciones de vida para una familia que esperó durante casi una década. Esta vez, los caños llegaron, la conexión se concretó y la llama finalmente se encendió.

Autor: admin