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Una crítica situación atraviesa la familia de Lucía Benítez, una niña de 9 años oriunda de Río Gallegos con parálisis cerebral y microcefalia, quien permanece internada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Garrahan, la cual se encuentra actualmente intubada y con asistencia respiratoria mecánica. Según relató su madre, Celeste Constanzo, a Patagonia Al Mundo, el deterioro de su salud sería la consecuencia directa de una serie de incumplimientos y graves irregularidades atribuibles a la Caja de Servicios Sociales (CSS) de Santa Cruz y a las empresas contratadas para su atención domiciliaria.

 

 

Su madre detalló a Patagonia que la niña se encontraba derivada en Buenos Aires para evaluar una compleja cirugía de columna que finalmente fue descartada por su elevado riesgo, indicándose la continuidad estricta de sus terapias kinesiológicas respiratorias. Sin embargo, la falta de cobertura derivó en un colapso: "Ella es oxígeno dependiente y kinesio dependiente. La falta de kinesiología hizo que se desencadene el cuadro con obstrucción respiratoria. Fue juntando y cayó internada, pero esta vez fue peor porque terminó intubada en UCI con un respirador que respira por ella", explicó Celeste Constanzo, madre de la nena.

 

 

La familia denunció que la prestadora Promedic, contratada por la Casa de Santa Cruz, envió reiteradamente personal no capacitado ni matriculado al domicilio. "De 20 enfermeras que mandaron, sólo tres o cuatro eran matriculadas. Venían con una matrícula que no era de ellas y cuando les pedías el DNI decían que lo perdieron. Hace dos semanas tuvo que intervenir la policía porque mandaron a una chica extranjera haciéndose pasar por enfermera, desorientada y con olor a alcohol. Lo mismo pasó con masajistas haciéndose pasar por kinesiólogos y una fonoaudióloga que usaba la matrícula de otra persona", detalló Constanzo.

 

A la falta de acreditación profesional se sumaron presuntas aberrantes negligencias y abusos de poder en el manejo de la salud de Lucía. Según denunció la madre, el personal no matriculado habría aplicado procedimientos invasivos —como la realización de enemas— a escondidas, aprovechando los momentos en que los padres no se encontraban en la vivienda. A esto se sumaron presuntos episodios de sobremedicación e impericias brutales: enfermeras que no sabían tomar los signos vitales, maniobras que le provocaban dolor a la menor y profesionales que auscultaban a la nena por encima de la ropa sin detectar la acumulación de secreciones. Para encubrir este descontrol, la empresa habría obligado a las trabajadoras a mentir e inventar atenciones en las planillas oficiales, mientras la familia descubría que incluso les falsificaban la firma para cobrar prestaciones de enfermería y kinesiología jamás realizadas. 

 

A este panorama se suman graves fallas en el control de las auditorías provinciales y presuntas maniobras ilegales en la facturación. "El auditor de Casa de Santa Cruz nos llegó a decir que Lucía era un gasto para la provincia. Además, nos enteramos de que falsificaron nuestra firma para cobrar horas de enfermería y kinesiología que nunca se hicieron. Hoy la vida de mi hija está en juego por las negligencias de Caja de Servicios Sociales", concluyó la madre.

Autor: admin