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Detrás de cada terreno entregado hay una historia de espera, esfuerzo y expectativas. Para Gisella González, recibir su parcela significó concretar un trámite que había iniciado en 2019, cuando su mamá la convenció de inscribirse pese a que no tenía demasiadas esperanzas de ser beneficiaria.

“Hace seis años que estoy anotada”, contó emocionada. Según recordó, fue su madre quien la impulsó a realizar la inscripción. “Yo le decía: ‘No, mamá, ¿qué me va a tocar?’. Y nada, me tocó después de seis años”, relató.

Actualmente, Gisella alquila y sabe que comenzar la construcción de su vivienda implicará un esfuerzo sostenido. Sin embargo, aseguró estar feliz por poder dar el primer paso. “Quiero construir mi casa, de a poquito. Yo solita, con la ayuda de mi familia”, expresó.

Vanesa, una nueva etapa junto a su hijo

Otra de las beneficiarias es Vanesa Santa Cruz, quien llegó desde Formosa Capital y hace aproximadamente 16 años vive y trabaja en Río Gallegos. Su nuevo terreno representa la posibilidad de proyectar una vivienda junto a su hijo de 14 años.

Durante la entrega estuvo acompañada por sus pastores y hermanos de la comunidad cristiana, a quienes considera su familia en Santa Cruz. “No tengo mi familia acá, pero tengo una familia en Cristo, y para mí que estén al lado mío en este momento es mucho”, manifestó.

Vanesa reconoció que durante mucho tiempo no imaginó que podría acceder a un terreno propio. “Todavía no caigo. Es algo que nunca pensé”, sostuvo emocionada.

Ahora, su principal objetivo es comenzar a construir una casa donde pueda vivir junto a su hijo y que, además, sea un espacio de encuentro para las personas que la acompañaron durante estos años.

Un terreno como punto de partida

Las historias de Gisella y Vanesa reflejan el significado que puede tener el acceso a un lote para quienes durante años esperaron la posibilidad de contar con un lugar propio. Para ambas, la entrega no representa el final del camino, sino el comienzo de una nueva etapa.

Mientras Gisella proyecta avanzar de manera gradual con el acompañamiento de su familia, Vanesa piensa en un hogar para ella, su hijo y su comunidad. Dos historias diferentes que coinciden en un mismo sueño: tener un lugar propio donde construir el futuro.

Autor: admin